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Una operación de la Policía Militar de Río de Janeiro dejó este miércoles una decena de muertos en Vila Cruzeiro, una favela del norte de la ciudad. Según la corporación, de esos diez, nueve participaron en el tiroteo, y aunque fueron socorridos por los agentes, murieron en un hospital poco después. Dos policías, integrantes del batallón de operaciones especiales, resultaron heridos.

El portavoz de la Secretaría de la Policía Militar, el coronel Marco Andrade, explicó en declaraciones a la cadena Globo que el enfrentamiento fue una “acción puntual” porque la investigación apuntaba que en la zona iba a celebrarse una reunión de traficantes del Comando Vermelho (CV), la principal facción que controla lo puntos de venta de droga y domina decenas de favelas y barrios de la periferia de Río. Según el coronel, los policías fueron recibidos a tiros, lo que derivó en un intenso tiroteo. Algunos de los sospechosos consiguieron huir a una región boscosa. Se confiscaron una submetralleta, cuatro pistolas, un revólver, 38 cargadores, municiones y drogas. Dos de los fallecidos eran cabecillas del CV ya buscados por la policía. “Es posible y probable que haya más líderes del narcotráfico entre los muertos que aún no han sido identificados. Fuimos allí para detenerlos, pero se enfrentaron a nosotros y acabaron muertos”, afirmó el coronel.

La policía sostiene que Vila Cruzeiro es uno de los principales reductos de esta facción de narcotraficantes, donde se refugian y se recomponen para iniciar guerras e invasiones de territorios de bandas enemigas. Forma parte del Complexo da Penha, un conjunto de favelas situado a 30 kilómetros de las playas turísticas de Ipanema y Copacabana, barrios del sur que viven ajenos a la rutina de violencia que asfixia de forma crónica el norte de la ciudad.

La operación empezó aún de madrugada, según lo vecinos, alrededor de las cinco. Ya con las primeras luces del día, continuaba en marcha, un espectacular despliegue con helicópteros, carros blindados y balas por doquier. Como es habitual en estos casos, los colegios cerraron sus puertas. Un total de 16 escuelas fueron afectadas, dejando sin clase a más de 3.200 alumnos, según informa Voz das Comunidades, un medio de referencia sobre el día a día en las favelas de Río. Por suerte, la operación no fue más peligrosa para los niños porque debido al partido de la selección brasileña en el Mundial de fútbol femenino las clases sólo iban a empezar a las 11.00. Al final, la operación terminó entrada la tarde, tras una protesta de conductores de mototaxi y comerciantes de la barriada.

Este tipo de matanzas están lejos de ser un caso anecdótico en Brasil. En los últimos días, más de 40 personas fallecieron a manos de la policía: en el estado de Bahía, el pasado domingo la policía acabó con la vida de 15 personas en Camaçari e Itatim. En el estado de São Paulo, las muertes derivadas de la operación en respuesta a la muerte de un agente ya llegan a 16. El gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, celebró el balance como un éxito y aseguró que el despliegue especial durará un mes. La policía brasileña es una de las más violentas del mundo. Según datos del Anuario de la Seguridad Pública, en 2022 las fuerzas de seguridad mataron a 6.430 personas. Las muertes son tan habituales que la prensa brasileña tan solo empieza a prestar atención cuando la matanza ronda la docena de cadáveres.

Fuente : El Impulso 

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