A través de sus canales oficiales, el canciller calificó las acciones de Washington como una violación directa a los términos del cese al fuego que se pretendía prorrogar.
«Bloquear los puertos iraníes es un acto de guerra y, por tanto, una violación del alto el fuego», sentenció Araghchi.
El jefe de la diplomacia iraní fue más allá al denunciar que las acciones recientes contra la flota mercante agravan la crisis:
«Atacar un buque comercial y tomar a su tripulación como rehén es una violación aún mayor».
En un tono desafiante, el canciller aseguró que Teherán no cederá ante las presiones, afirmando que su país «sabe cómo neutralizar las restricciones, cómo defender sus intereses y cómo resistir el acoso».
Tensión en el Estrecho de Ormuz y mediación en riesgo
Esta declaración surge como respuesta inmediata a la orden ejecutiva de Donald Trump, quien, a pesar de suspender los ataques aéreos a petición de Pakistán, instruyó a la Armada de EE. UU. a mantener el bloqueo total de los puertos iraníes.
Esta táctica de «máxima presión» busca asfixiar la economía de Irán —altamente dependiente de sus exportaciones de crudo— para forzar una propuesta de negociación unificada por parte de sus líderes.
Contexto del conflicto en 2026
La situación en el Golfo ha alcanzado niveles críticos de inestabilidad.
Mientras el gobierno de Pakistán, liderado por el primer ministro Shehbaz Sharif, intenta mediar para evitar un conflicto regional a gran escala, las posturas se radicalizan.
El bloqueo naval no solo afecta a Irán, sino que ha generado un incremento en los costos de los seguros de carga y el transporte marítimo global, poniendo en riesgo el suministro energético hacia Europa y Asia.
Fuente : Versión Final
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