El Departamento de Estado de Estados Unidos pidió al Congreso asignación de 14,3 millones de dólares para el funcionamiento de su embajada en Venezuela, según la propuesta presupuestaria que presentó la agencia para el año fiscal 2027.
La partida forma parte de un paquete más amplio destinado a financiar las Operaciones Continuas del organismo, cuyo monto total asciende a 5.200 millones de dólares.
En la estructura presupuestaria, la oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental contempla un total de 151,2 millones de dólares. En este apartado se incluye el incremento para Venezuela, que representa un aumento respecto a los niveles de financiamiento del año fiscal 2026.
Los fondos están dirigidos a “reestablecer la presencia del departamento” en el país.
El Departamento de Estado subraya que los recursos buscan consolidar esfuerzos en distintos frentes, entre ellos iniciativas de seguridad en regiones como Siria, la expansión del compromiso en el Indo-Pacífico y el fortalecimiento de alianzas estratégicas en el hemisferio occidental.
Venezuela aparece como un punto relevante en el enfoque regional de Washington.
“La solicitud fortalece la resiliencia institucional y la eficacia operativa del Departamento mediante la modernización de los sistemas de ciberseguridad y capital humano, el avance en la realineación de la fuerza laboral con las prioridades de la Administración y la transición de programas desde Usaid”, argumenta.
“Sostiene la reanudación de las operaciones del Departamento en la Embajada de los Estados Unidos en Venezuela, impulsa el compromiso diplomático en el Pacífico y se prepara para la organización de eventos del G7 en el año fiscal 2027, reforzando el liderazgo diplomático y la influencia de Estados Unidos en el escenario global”, añade.
Posibles amenazas con drones
El Departamento de Estado señala que el Servicio de Seguridad Diplomática refuerza sus medidas para enfrentar amenazas con drones, en medio de un aumento de riesgos “asimétricos”.
La agencia indica que desarrolló un marco con tecnología y protocolos para detectar y neutralizar sistemas aéreos no tripulados, en línea con la directiva del presidente Donald Trump para retomar el control del espacio aéreo de baja altitud.
“Desde el establecimiento de una presencia de seguridad permanente en lugares estratégicos que promueven los intereses de Estados Unidos –como Siria, Libia y Venezuela– hasta la gestión de los Programas de Guardias Locales y los Guardias de Seguridad de la Marina, el DS proporciona la plataforma para las operaciones del gobierno estadounidense en cada puesto diplomático”, expone.
Manifiesta que el servicio supervisa al Equipo de Apoyo para Emergencias en el Extranjero, manteniendo una capacidad de respuesta rápida ante crisis para gestionar situaciones emergentes y neutralizar con prontitud las amenazas contra el personal e intereses estadounidenses.
Venezuela era “un factor de inestabilidad”
La agencia sostiene que hasta la captura de Nicolás Maduro el 3 enero, el gobierno de Venezuela era un factor de inestabilidad en la región y lo vinculó con el narcoterrorismo y con la presencia en el país de actores extranjeros como Hezbolá y la Guardia Revolucionaria de Irán, a los que supuestamente el chavismo les ofreció espacios de operación.
Señala que los regímenes de Cuba y Nicaragua representan riesgos para la seguridad estadounidense y contribuyen a la desestabilización regional mediante prácticas represivas y corrupción.
Dice que la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental trabaja con aliados para contrarrestar esos sistemas totalitarios, mientras impulsa una transición en Venezuela, la recuperación de su industria petrolera y la atención de la crisis humanitaria, alineado con los intereses de Trump.
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