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La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2025), elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), encendió las alarmas sobre el impacto que la crisis económica y social continúa teniendo sobre el futuro de la población venezolana, especialmente en niños, adolescentes y sectores vulnerables.

Aunque el informe confirmó que la pobreza sigue afectando a la mayoría de los hogares venezolanos, uno de los aspectos más preocupantes es cómo las fallas estructurales del país están limitando el acceso a la educación, deteriorando la calidad de vida y profundizando la desigualdad social.

La investigación, realizada en más de 11 mil hogares venezolanos, mostró que el deterioro de los servicios públicos y las dificultades económicas siguen condicionando las oportunidades de millones de familias.

Ausentismo escolar y rezago educativo

Uno de los datos más graves de la ENCOVI 2025 es que 44% de la población estudiantil asiste de manera irregular a clases. Las causas van desde problemas de transporte y alimentación hasta fallas eléctricas, ausencia de docentes y deficiencias en el suministro de agua potable en las instituciones educativas.

El informe advierte que estas interrupciones constantes afectan directamente el aprendizaje y aumentan el riesgo de abandono escolar, especialmente en zonas populares y rurales.

La situación también ha trasladado parte de la carga educativa a los hogares. Según la encuesta, en siete de cada diez casos son las madres quienes asumen el acompañamiento pedagógico de los estudiantes, muchas veces en medio de precariedades económicas y laborales.

Especialistas de la UCAB alertaron que esta realidad podría generar una nueva brecha social en el país, donde las familias con menos recursos tienen mayores dificultades para sostener la continuidad educativa de sus hijos.

Servicios básicos colapsados

La ENCOVI también evidenció que los problemas de electricidad y agua siguen impactando severamente la cotidianidad de los venezolanos.

Apenas 19% de los hogares recibe agua de forma continua y diaria, mientras que buena parte de la población depende de métodos alternativos como camiones cisterna, almacenamiento improvisado o recolección de agua de lluvia.

En materia eléctrica, aunque casi todas las viviendas están conectadas a la red pública, cuatro de cada diez hogares reportaron sufrir apagones todos los días.

Estas fallas no solo afectan las condiciones de higiene y salud, sino también el funcionamiento de escuelas, comercios, hospitales y actividades laborales, agravando la vulnerabilidad social en el país.

Pobreza persistente y desigualdad estructural

El informe reveló además que 68% de los hogares venezolanos permanece en situación de pobreza y que 32% vive en pobreza extrema, con ingresos insuficientes incluso para cubrir necesidades alimentarias básicas.

La ENCOVI destacó que la pobreza en Venezuela dejó de ser únicamente un problema de ingresos y se convirtió en una crisis multidimensional vinculada a educación, empleo, servicios públicos, alimentación y acceso a oportunidades.

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