Este miércoles 17 de junio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que pospone la nominación de Jay Clayton como director nacional de Inteligencia como medida de presión para forzar en el Congreso el voto de la legislación sobre la renovación de los poderes de espionaje.
Sin embargo, añadió el mandatario, los republicanos avanzaron «tan rápido» con las audiencias para la confirmación de Clayton, actual fiscal federal del distrito sur de Nueva York, que Pulte iba a dejar el cargo antes de que los demócratas votaran sobre la FISA.
Trump criticó que los republicanos hayan cumplido su parte y que los demócratas aseguren ahora que van a pronunciarse en contra de esa legislación.
El líder republicano recalcó que no quiere apartar a Clayton de su actual puesto hasta que Jamie McDonald sea aprobado como fiscal del Distrito Sur de Nueva York en su lugar, por lo que Pulte seguirá como interino al frente de la agencia.
Trump añadió que «por el bien» de Estados Unidos y de su población, no dará su visto bueno a la FISA a menos que vaya acompañada de la ley «Save America», una iniciativa que exige identificación oficial para votar en elecciones federales, incluidas las presidenciales, y establece nuevas disposiciones destinadas, según sus promotores, a reforzar la seguridad y prevenir el fraude electoral.
El Senado de Estados Unidos ya rechazó este mes esa medida, que según organizaciones de derechos civiles y expertos electorales, podría dificultar el acceso al voto para millones de estadounidenses que no disponen fácilmente de esos documentos, especialmente las minorías y los más pobres.
«Los republicanos cayeron en una trampa. En lo que respecta a la aprobación de nuestro gran patriota, Jay Clayton, hoy cancelamos la audiencia del Senado sobre el director nacional de Inteligencia y no seguiremos adelante hasta que Jamie McDonald sea aprobado como fiscal federal», destacó Trump.
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