Según El País, la búsqueda de los cuerpos extraviados tras los terremotos en Venezuela se ha convertido en un nuevo calvario para muchas familias. Liliana Figueroa aún intenta encontrar a su hija Angelina Guerra, de 16 años, y a su expareja Richard, después de recibir noticias confusas sobre su posible muerte y de recorrer hospitales, morgues y bolsas con cadáveres sin lograr identificarlos.
La madre relató que viajó desde Boa Vista, Brasil, para volver a Venezuela en medio del desastre y buscar respuestas. En la morgue improvisada en los silos del Puerto de La Guaira, revisó fotografías digitales, expedientes y bolsas numeradas, pero los cuerpos marcados con los números que correspondían a sus familiares no estaban allí.
La desorganización de las primeras horas tras el sismo complicó todo el proceso. Hubo cuerpos mal identificados, números borrados por la lluvia y familias obligadas a buscar entre restos, fotografías y bolsas sin un protocolo claro. “Todos merecemos un cierre a esta tragedia”, dijo Figueroa, al resumir la angustia de quienes siguen sin poder despedirse de sus seres queridos.
El caso también expone las dificultades del sistema forense y la falta de información precisa sobre los desaparecidos y fallecidos. Mientras algunas víctimas ya fueron sepultadas en el cementerio de emergencia de La Esperanza, otras familias continúan a la espera de pruebas de ADN, reconocimiento dental o alguna confirmación definitiva sobre el paradero de sus seres queridos.
Fuente : Versión Final
![]()
