El gobierno de Nicaragua confirmó este domingo la muerte del líder indígena miskito y expresidente del partido Yatama, Brooklyn Rivera Bryan, quien permanecía detenido desde septiembre de 2023 y cuyo estado de salud había sido revelado oficialmente apenas cuatro días antes.
A través de un breve comunicado, las autoridades atribuyeron el fallecimiento a un deterioro físico y neurológico asociado a complicaciones derivadas del Covid-19. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos responsabilizaron al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por las condiciones en las que permaneció encarcelado durante más de dos años y medio, reseña Infobae.
La muerte de Rivera lo convierte en el séptimo preso político fallecido bajo custodia estatal desde el inicio de la actual ola represiva en Nicaragua, según organizaciones defensoras de derechos humanos.
El pasado 27 de mayo, el Ministerio de Salud había informado que el dirigente indígena se encontraba en estado crítico, con edema cerebral, insuficiencia respiratoria y falla renal aguda. Las imágenes difundidas posteriormente por medios oficiales mostraron a Rivera hospitalizado y con un evidente deterioro físico.
El Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos (Calidh) condenó el fallecimiento y afirmó que los responsables deberán responder ante la justicia. La organización recordó que el líder miskito estuvo sometido a detención arbitraria, desaparición forzada y aislamiento durante más de 970 días.
Rivera fue arrestado el 29 de septiembre de 2023 en Bilwi, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte. Desde entonces, familiares y organismos internacionales denunciaron reiteradamente la falta de información sobre su paradero y sus condiciones de reclusión.
Su captura ocurrió en medio de una creciente ofensiva contra Yatama, la principal organización política indígena de la Costa Caribe nicaragüense, que había denunciado irregularidades electorales y la invasión de territorios indígenas por parte de colonos.
Considerado una de las figuras políticas más influyentes entre los pueblos miskitos, Rivera dedicó gran parte de su vida a la defensa de los derechos territoriales y de autonomía de las comunidades indígenas del Caribe. Durante la década de los ochenta lideró la resistencia indígena contra el gobierno sandinista y posteriormente participó en procesos de diálogo que condujeron al reconocimiento constitucional de la autonomía regional.
Con el paso de los años se convirtió en diputado de la Asamblea Nacional y mantuvo una compleja relación con el sandinismo, hasta que terminó siendo encarcelado por el propio régimen.
Según medios nicaragüenses, la familia del dirigente busca cumplir su última voluntad de ser sepultado en la comunidad de Lidaukra, en Sandy Bay, en la Costa Caribe Norte, donde reposan los restos de su madre.
Fuente : Versión Final
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