La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, pidió ayuda urgente a Japón, Perú y Chile para que envíen especialistas tras los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, con el objetivo de inspeccionar las estructuras dañadas y acelerar las tareas de reconstrucción en las zonas más afectadas.
El doble sismo, con magnitudes de 7,2 y 7,5, provocó la muerte de al menos 3.685 personas y dejó 16.740 heridos, según el balance oficial más reciente, motivando la intervención directa de Delcy Rodríguez en la gestión de la emergencia y la coordinación de la respuesta nacional e internacional.
Rodríguez destacó que el Gobierno ya contactó a las autoridades de estos países, reconocidos por su experiencia en gestión de desastres sísmicos, para que envíen equipos de expertos que evalúen la seguridad de los edificios y viviendas afectados.
“Venezuela, hay que decir, es un país sísmico y lo seguirá siendo. Nosotros tenemos que atender todos nuestros procesos constructivos con una habilitación técnica para no poner en riesgo, en futuro, a la familia”, dijo.
También aseguró que se atenderán todos los inmuebles impactados, con la meta de garantizar la seguridad de las familias venezolanas y evitar futuros riesgos estructurales. En sus declaraciones, destacó la necesidad de una unión nacional para afrontar la reconstrucción y reiteró que Venezuela requiere adaptar sus procesos constructivos a la realidad sísmica del país.
En paralelo, Rodríguez prometió que antes de que termine el año habrá nuevas viviendas para quienes perdieron sus hogares y detalló que ingenieros y arquitectos ya inspeccionan los daños en los estados de La Guaira, Miranda y Caracas. El despliegue de técnicos busca determinar la habitabilidad de las edificaciones y definir prioridades en la respuesta estatal.
Mientras el país intenta recuperarse, la comunidad internacional manifestó solidaridad y envió ayuda humanitaria para atender la emergencia. El presidente de Portugal, António José Seguro, trasladó sus condolencias a la embajadora venezolana en Lisboa y expresó su pesar por las víctimas, entre las que figuran decenas de ciudadanos portugueses y descendientes.
Entre los fallecidos, al menos 97 tenían nacionalidad portuguesa, incluidos 18 menores. Portugal también envió un avión con más de trece toneladas de insumos de higiene, saneamiento, herramientas para remoción de escombros y dos ambulancias.
Francia contribuyó con 44 toneladas de ayuda humanitaria movilizada desde Guadalupe y China despachó un cargamento de 80 toneladas, que incluyó generadores, purificadores de agua, tiendas de campaña y mantas.
Por su parte, John Barrett, encargado de negocios de Washington en Caracas, destacó que la ayuda humanitaria y la presencia militar de Estados Unidos en Venezuela se mantuvieron sólidas tras los terremotos del 24 de junio, en un contexto donde miles de venezolanos enfrentan las secuelas de la catástrofe y la comunidad internacional analiza los próximos pasos para la asistencia.
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