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El sector editorial en Venezuela enfrenta un desafío significativo debido a la baja demanda de libros, lo que provoca una disminución drástica en la producción y un aumento en los costos.

Según Julio Mazparrote, presidente de la Cámara Venezolana del Libro, esta situación ha hecho que las imprentas operen a solo el 10% de su capacidad.

En una entrevista con el canal de noticias VPItv, Mazparrote explicó que la baja actividad de las imprentas encarece los libros, lo que crea un ciclo negativo para el sector.

Anteriormente, las editoriales privadas se beneficiaban de grandes compras gubernamentales a través de licitaciones, que permitían que los precios de los libros bajaran significativamente.

Mazparrote destacó que, cuando las instituciones estatales realizaban estas compras para dotar de libros a escuelas y bibliotecas, «los precios de los libros bajaban dramáticamente».

Como resultado, muchas editoriales han tenido que recurrir a la impresión bajo demanda, un método más costoso, para evitar que algunos títulos desaparezcan por completo.

Además, el presidente de la cámara lamentó que una gran cantidad de editoriales han cerrado, lo que ha detenido la producción de libros clásicos.

Esta problemática afecta directamente a la disponibilidad de materiales de lectura y estudio en el país, lo que impacta negativamente a la educación y la cultura.

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