Las reparaciones improvisadas tras el devastador doble terremoto del pasado 24 de junio podrían comprometer severamente la estabilidad de las edificaciones en la capital venezolana. El Colegio de Ingenieros de Venezuela, informó este jueves a no alterar la estructura original de las construcciones sometidas a reforzamiento sin antes realizar estudios técnicos rigurosos, advirtiendo que intervenciones inadecuadas empeorarán su respuesta ante futuros eventos telúricos.
Durante una rueda de prensa en Caracas, Alfredo Urich, ingeniero especialista en patología y recuperación de la construcción, alertó sobre los riesgos de ciertas obras ejecutadas tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5. El experto señaló que se han detectado trabajos que triplican el grosor de columnas mediante corazas de acero o vigas adicionales sin un respaldo técnico integral.
“Las reparaciones deben restituir la condición del miembro estructural afectado; no deben modificarlo cuando son intervenciones puntuales sobre un daño esperado o controlado. Al hacer esos cambios, prácticamente se crea un edificio nuevo. No se puede modificar una estructura sin un modelo matemático que garantice que el comportamiento del inmueble no va a empeorar en el próximo sismo”, enfatizó Urich.
Evaluación e impacto del desastre
Hasta la fecha, el Colegio de Ingenieros con el apoyo de especialistas voluntarios ha completado 11.185 inspecciones en el Área Metropolitana de Caracas, arrojando el siguiente balance de habitabilidad:
- Etiqueta Verde (Habitable): 75 % de los inmuebles evaluados.
- Etiqueta Amarilla (Uso restringido): 13 %.
- Etiqueta Roja (Peligro inminente): 10 %.
Urich aclaró que la mayoría de los daños registrados son no estructurales (como grietas en tabiquería y paredes). Asimismo, precisó que las edificaciones modernas sufrieron daños mínimos gracias a las normas de diseño sismorresistente actuales, en contraste con las estructuras levantadas en las décadas de 1950 y 1960, época en la que la ingeniería sísmica era elemental.
Esta advertencia se suma al llamado realizado por el gremio el pasado 10 de agosto para actualizar de forma urgente las normativas de construcción y planificación urbana. El doble sismo dejó un saldo de casi 6.500 fallecidos y destrozos materiales que el Banco Mundial valora en 19.600 millones de dólares, organismo que además advirtió que una reconstrucción lenta ralentizará la economía venezolana durante la próxima década.
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