A un mes de los sismos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio, Cecodap presentó un nuevo informe de monitoreo y análisis sobre el impacto de la emergencia en la niñez y la adolescencia. El documento, con datos verificados hasta el 23 de julio, contabiliza 1.405 casos y advierte que, tras la fase inicial de búsqueda y rescate, la crisis ha entrado en una etapa marcada por el incremento de los riesgos de protección, la incertidumbre y las vulneraciones de derechos de los menores de edad.
La organización señaló, a través de un comunicado de prensa publicado en su canal oficial, que el balance surge ante la persistencia de vacíos en las cifras oficiales y la ausencia de un reporte desagregado por edades, con el objetivo de visibilizar la situación que enfrentan niños, niñas, adolescentes y sus familias.
De los 1.405 casos documentados, 437 corresponden a menores heridos, lo que representa el 31,10 % del total. Además, se registran 273 desaparecidos (19,43 %), 233 niños y adolescentes desplazados junto a sus familias hacia otros estados (16,58 %) y 221 fallecidos (15,73 %).
El informe destaca que 494 menores de edad permanecen en las dos categorías de mayor gravedad: fallecidos y desaparecidos, equivalentes al 35,16 % de todos los casos registrados. Sobre los decesos, Cecodap explicó que los 221 registros fueron verificados mediante un cruce de información con instituciones, centros educativos y publicaciones de familiares en redes sociales, como un mecanismo adicional de validación.
En cuanto a la distribución por edades, el grupo de entre 0 y 11 años concentra la mayor afectación, con 709 casos, equivalente al 50,46 % del total. Dentro de ese grupo figuran 100 niños de entre 4 y 6 años pertenecientes a la liga de béisbol infantil Los Criollitos de La Guaira, 31 menores de un año y dos neonatos cuyas madres fallecieron durante el colapso de estructuras. El reporte también contabiliza 297 adolescentes de entre 12 y 17 años afectados por la emergencia.
Cecodap indicó además que en 399 de los casos individualizados no fue posible precisar la edad de las víctimas y que en otros 276 registros solo se identificó si se trataba de un niño o un adolescente, sin mayores detalles.
El informe también alerta sobre problemas que persisten durante esta nueva etapa de la emergencia. Entre ellos, menciona la desinformación en torno a personas desaparecidas. La organización documentó al menos 35 casos de niños y adolescentes que inicialmente fueron reportados como desaparecidos y posteriormente fueron localizados sin vida entre los escombros o en la morgue improvisada en Los Silos de La Guaira. Asimismo, detectó errores en procesos de identificación y la circulación de afiches digitales con números telefónicos falsos o que no pertenecían a los familiares, situación que dificultó la localización de víctimas y aumentó la angustia de sus allegados.
Otro de los aspectos señalados es la falta de información en los reportes públicos. De los 273 casos de desaparición registrados, 130 incluyen fotografías y lugar de residencia, pero omiten la edad y los datos de los cuidadores principales, lo que, según la organización, incrementa los riesgos de desprotección y complica los procesos de reunificación familiar.
El documento también registra 32 casos de niños, niñas y adolescentes separados de sus familias y bajo medidas institucionales o en entidades de atención ubicadas en estados como Carabobo y Bolívar. A ello se suman los desplazamientos internos, que exponen a los menores a pérdidas simultáneas relacionadas con sus hogares, rutinas y familiares, profundizando las consecuencias sociales y emocionales de la emergencia.
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