Al menos 29 personas murieron y otras 102 resultaron heridas este domingo tras un ataque con explosivos contra un tren de cercanías en Quetta, en el oeste de Pakistán, que se dirigía a una zona residencial militar, informaron fuentes policiales.
«Un tren lanzadera que venía de Quetta fue alcanzado por una explosión cerca de Chaman Phatak», dijo a EFE un oficial de policía del centro de control policial de Quetta, Muhammed Ramzan, que agregó que el tren venía de un cuartel militar de Quetta.
La potencia de la detonación provocó el descarrilamiento de la locomotora y tres vagones, dos de los cuales llegaron a volcar, añadió la policía. Además, la onda expansiva destruyó una decena de vehículos estacionados en las inmediaciones y destrozó los cristales de los edificios colindantes.
El ministro federal de Ferrocarriles, Muhammad Hanif Abbasi, calificó el ataque de «acto cobarde de terrorismo» y lo atribuyó a «fuerzas hostiles» que operan desde Afganistán con el patrocinio de la India con el único objetivo de desestabilizar el país.
Ningún grupo asumió por el momento la autoría inmediata del ataque.
La provincia de Baluchistán, la más extensa pero la menos desarrollada de Pakistán, es escenario desde hace décadas de una insurgencia armada separatista contra el Gobierno central paquistaní.
A esta tensión se suma la creciente actividad de grupos islamistas como el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como los talibanes paquistaníes, afines ideológicamente a los talibanes de Afganistán.
Islamabad acusa reiteradamente al régimen de Kabul de permitir que tanto los insurgentes islamistas del TTP como los comandos separatistas baluchis mantengan refugios seguros en suelo afgano para planificar y ejecutar atentados coordinados dentro del territorio paquistaní.
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