Siete años y siete meses de cárcel es la pena que el fiscal Sturla Henriksbø ha pedido este miércoles para Marius Borg Høiby por los 40 delitos de que está acusado. El juicio contra el hijo de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega ha entrado en su séptima y última semana, después de que más de 60 personas hayan prestado declaración en la Sala 250 del Tribunal de Oslo y de que la acusación, durante horas, haya intentado documentar los cargos con una considerable cantidad de pruebas basadas sobre todo en testimonios de presuntas víctimas, registros y extracciones de datos telefónicos, correspondencia por SMS y grabaciones de vídeo y audio.
La condena que solicita Henriksbø es global, dado que la legislación noruega no contempla la mera suma de penas por distintos delitos. En concreto, el fiscal estimó que las cuatro presuntas violaciones de que está acusado Marius, que habrían sido cometidas mientras las víctimas dormían o estaban inconscientes, requerirían individualmente condenas de tres años, dos años y ocho meses, dos años y dos años.
Aparte de eso, Henriksbø especificó penas de 11 meses de cárcel por malos tratos; 11 meses por posesión de droga; cinco meses por comportamiento violento; cuatro meses por quebrantamiento de una orden de alejamiento; así como 24 días y 30 días por dos episodios distintos en los que Marius tomó fotografías y grabó videos sin permiso.
Si se cumple el programa previsto, el tribunal se retirará el viernes por la tarde para deliberar, aunque no está claro si informará ese mismo día sobre cuándo espera dictar sentencia. Marius, de 29 años y que permanece en prisión preventiva desde el pasado 2 de febrero, el día antes de que comenzara el juicio, se declara inocente en los cuatro casos de violación, así como en los de violencia física y psicológica contra una de sus ex novias. Ha admitido, sin embargo, gran parte de las acusaciones restantes.
Durante su extenso alegato final, el fiscal Henriksbø señaló que, a lo largo de estas seis semanas de juicio, han podido apreciarse «una serie de hilos conductores» respecto a las actuaciones de Marius: «El primer hilo es cómo se ha comportado el acusado ante la Policía y las autoridades. Hemos visto una falta de respeto por las normas y reglas que se nos aplican a todos los demás. Quizás sea porque el acusado no cree que se le deban aplicar a él».
«Otro hilo conductor es que no se preocupó por cómo se sentían las mujeres con las que mantenía relaciones sexuales por el hecho de ser filmadas durante el proceso», continuó. «No se aseguró de obtener su consentimiento para grabarlas. En vez de ello, ha afirmado simplemente que ellas no se opusieron. Nos hemos encontrado con un hombre al que no le preocupa especialmente si a las mujeres les parece bien tener sexo una vez más después de haberse quedado dormidas».
«Un tercer hilo es que se trata de un hombre colérico y celoso como demuestran, entre otros, los 16 episodios aquí narrados que delinean el régimen de miedo al sometió a su ex novia Nora Haukland (una conocida influencer noruega) durante el año y medio en que estuvieron juntos», añadió. «Incidentes que incluyen golpes, escupitajos, agarrarla por el cuello, insultos y gritos».
«Marius Borg Høiby no es un monstruo», aclaró el fiscal. «Ninguno de nosotros lo es. No debe ser juzgado por quién es, sino por lo que ha hecho. La cuestión central en relación con las violaciones es si las víctimas se encontraban en un estado de incapacidad para oponerse. Uno no puede simplemente intoxicarse y culpar al alcohol o las drogas. El caso no debe evaluarse basándose en que Høiby pudiera estar bajo los efectos de la cocaína, sino como si estuviera sobrio y lúcido».
«Los numerosos cargos no se deben analizar de forma individual para descartar aquellos que, por sí solos, no parezcan probados. Si hay elementos individuales que forman una imagen global, deben verse en su totalidad», argumentó Henriksbø. «Hay que presentar todas las pruebas como un rompecabezas y luego observar el conjunto. Además, el tribunal debe intentar comprender qué pasaba por la cabeza de Høiby. Debe determinar si hubo dolo. Si lo hizo a propósito. Ninguno de nosotros puede leer el pensamiento, pero eso no es un requisito para poder condenar a alguien».
Henriksbø, no obstante, recordó que, «respecto a la carga de la prueba, existe una regla fundamental: cualquier duda razonable y fundada debe beneficiar al acusado». El fiscal también hizo referencia al hecho de que en Noruega entró en vigor, en julio de 2025, una nueva legislación del tipo sólo sí es sí, que estipula que las relaciones sexuales sin consentimiento previo deben considerarse como violaciones.
No obstante, esta ley todavía no estaba vigente en el momento en que ocurrieron las presuntas agresiones perpetradas por Marius, las cuales la Policía sitúa entre diciembre de 2018 y noviembre de 2024. «La ley ha sido modificada y endurecida desde que se cometieron los supuestos abusos, pero en cualquier caso se debe aplicar el artículo más favorable para el acusado», explicó el fiscal.
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