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«Más o menos he tomado una decisión. Quiero averiguar qué están haciendo con ellos, a dónde los están enviando. Tengo que resolver antes esas preguntas», ha declarado el republicano respecto a estas armas. El Kremlin ha dicho que su suministro supondría un deterioro de la diplomacia ruso-americana.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho este lunes que está cerca de decidir si suministra a Ucrania misiles de largo alcance Tomahawk, pero ha matizado que primero debe despejar algunas dudas al respecto. Estas armas tienen la capacidad de alcanzar grandes distancias, esquivar contraataques y reprogramarse durante su vuelo.

El presidente de EE.UU. también ha dicho ante los periodistas en el Despacho Oval que no «busca una escalada» del conflicto. Pero Vladímir Putin, el pasado domingo, afirmó que el suministro de Tomahawks a Ucrania por parte de EE.UU. «llevaría a la destrucción» de la «tendencia positiva emergente» en las relaciones ruso-estadounidenses.

Ucrania lleva tiempo solicitando estos misiles de largo alcance. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, habría reiterado ante Trump esta petición en una reunión durante la celebración de la Asamblea General de la ONU en Nueva York el mes pasado. Kiev cree que los Tomahawks darían a Ucrania la capacidad de atacar más profundamente en Rusia, llegando potencialmente hasta Moscú.

«Tendrán que saber dónde están los refugios antiaéreos», dijo Zelenski en una entrevista reciente, refiriéndose a los funcionarios del Kremlin. «Tienen que saber que en Ucrania responderemo si nos atacan». El presidente de Ucrania también declaró que estos sistemas de armamento podrían hacer que su rival ruso cediese a entablar negociaciones directas entre ambos.

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