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La Sociedad Venezolana de Psiquiatría (SVP) ha emitido una alerta institucional ante el notable aumento de los trastornos mentales en el país, estimando que actualmente hasta un 40 % de la población venezolana presenta alguna patología de este tipo. Los cuadros de ansiedad, las fobias y los episodios depresivos encabezan las consultas a nivel nacional.

La Dra. Aura Isolina Macías, presidenta del capítulo Anzoátegui de la SVP, señaló que, aunque el país carece de cifras oficiales actualizadas, la realidad en los centros de salud evidencia un repunte significativo de estas condiciones. Este fenómeno se ha visto exacerbado por el «estrés sostenido» que genera la crisis económica, las fallas en los servicios públicos y el impacto residual de la pandemia de COVID-19.

Se advierte con especial preocupación un aumento en la tasa de suicidios en edades tempranas, afectando principalmente a adolescentes que enfrentan entornos de alta presión y escasez de oportunidades.

El deterioro del sistema público de salud mental, la migración de especialistas y los altos costos de los psicofármacos y consultas privadas impiden que una gran parte de los pacientes reciba tratamiento oportuno, lo que favorece la cronificación de las enfermedades.

Factores como las limitaciones salariales y la crisis de valores están alterando el funcionamiento biológico de la población, traduciéndose en desequilibrios hormonales y de neurotransmisores que derivan en enfermedades crónicas.

Ante este escenario, la SVP hace un llamado urgente a la inversión en políticas públicas de salud mental y promueve la «psicoeducación» para reducir el estigma. Asimismo, recomiendan a la ciudadanía fomentar espacios de socialización, mantener actividad física y buscar apoyo profesional ante los primeros síntomas de desánimo o angustia persistente.

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