El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este lunes 9 de febrero sobre la situación de los presos políticos en Venezuela, durante una audiencia ante el Senado, donde subrayó que el trato que reciban los detenidos y excarcelados será determinante para la evaluación internacional de la administración venezolana.
Excarcelaciones bajo observación
Durante su intervención, Rubio reconoció que en las últimas semanas se han producido liberaciones de dirigentes opositores, algunos de los cuales han retomado la vida pública y política tras salir de prisión.
“Los están liberando. Los liberan, probablemente más lento de lo que quisiera, pero los están liberando y, de hecho, estás viendo cómo algunos vuelven a hablar y regresan a la vida política”, expresó ante los senadores.
El funcionario celebró lo que calificó como muestras de valentía por parte de quienes, tras recuperar la libertad, han decidido pronunciarse nuevamente sobre la situación del país.
Advertencia directa de Washington
Sin embargo, Rubio advirtió que Washington seguirá de cerca la evolución de estos casos y el comportamiento de las autoridades venezolanas frente a los opositores.
“Algunos son liberados y comienzan a hablar de nuevo. Y vamos a ver muy de cerca cómo son tratados, porque eso también lo juzgaremos”, afirmó.
El señalamiento cobra especial relevancia tras denuncias recientes sobre nuevas detenciones o acciones contra dirigentes recién excarcelados, como el caso de Juan Pablo Guanipa, cuyo arresto horas después de su liberación ha sido denunciado por sectores opositores y organizaciones de derechos humanos.
Política exterior
Rubio dejó claro que, para Estados Unidos, la existencia de presos políticos y el eventual hostigamiento contra quienes salen de prisión constituyen indicadores concretos del comportamiento político del gobierno venezolano.
El mensaje central apunta a las consecuencias: mantener detenciones por razones políticas —o someter a los liberados a persecución, vigilancia o represalias— podría cerrar cualquier margen de legitimidad externa y profundizar el aislamiento internacional.
Desde esta perspectiva, la política de excarcelaciones parciales no sería suficiente. Según el jefe de la diplomacia estadounidense, la continuidad de presos políticos o la intimidación posterior a su liberación sería interpretada como una señal de mala fe.
Impacto en sanciones y presión internacional
La advertencia también deja entrever posibles efectos en la política de sanciones. Señales de reincidencia represiva podrían traducirse en mayor presión diplomática, endurecimiento de medidas económicas y el bloqueo de eventuales alivios internacionales.
Para Washington, el tratamiento a los opositores no es un asunto retórico, sino un factor que incide directamente en la relación bilateral y en la postura de aliados occidentales frente a Caracas.
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