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De pasar del castigo constante del silbido en su propio estadio a volver a escuchar su nombre coreado en el Santiago Bernabéu. Vinícius Júnior firmó una noche de redención en el triunfo más cómodo de la temporada del Real Madrid, ante un Mónaco frágil en defensa, con dos asistencias y un gol de gran factura que sellaron su reconciliación con la grada. A su lado, Kylian Mbappé fue implacable ante el club que lo vio nacer futbolísticamente.

El contexto invitaba a la calma tras la tormenta. Las numerosas bajas del Mónaco, la necesidad del Real Madrid de ofrecer una respuesta a su afición y la deuda pendiente de Vinícius, señalado en el último duelo liguero, confluyeron en una noche plácida en Chamartín. El equipo blanco volvió a mostrar carencias defensivas difíciles de corregir, pero compensadas por un voraz apetito ofensivo liderado por Mbappé, recogió Infobae.

El delantero francés alcanzó los once goles en la presente edición de la Liga de Campeones, igualando su mejor registro personal en la competición y acercando al Real Madrid a una clasificación directa entre los ocho primeros de la liguilla. No tuvo piedad con el Mónaco y resolvió el partido en apenas media hora.

El primer disparo a puerta del equipo dirigido por Álvaro Arbeloa terminó en gol. La jugada nació en un arranque enérgico de Franco Mastantuono, una de las apuestas del técnico, que filtró un pase preciso a la ruptura de Fede Valverde. El uruguayo cedió atrás y Mbappé ajustó su remate al poste para abrir el marcador y confirmar su liderazgo dentro y fuera del campo.

La ausencia de Rodrygo devolvió la titularidad a Mastantuono, quien respondió con su actuación más convincente desde su llegada al primer equipo. Sin necesidad de desbordar, el argentino se asoció con criterio, mostró actitud y visión de juego, y participó activamente en la generación ofensiva. De sus botas nació también una clara ocasión de Vinícius, cuyo disparo cruzado fue detenido por Kohn.

Poco a poco, el silbido se fue apagando en la grada. Vinícius entendió el mensaje y respondió castigando con velocidad cada transición ante un Mónaco endeble atrás. El conjunto visitante, fiel a la propuesta de su técnico Adolf Hütter, no renunció al ataque ni se replegó con una línea de cinco defensores. Apostó por su talento ofensivo, con Ansu Fati como titular, y encontró espacios ante una zaga madridista pasiva, aunque sin la eficacia necesaria.

Las ocasiones desperdiciadas se pagaron caras. Balogun y Ansu Fati perdonaron, y el Real Madrid no lo hizo. El segundo tanto llegó en una acción de contragolpe marca de la casa: salida limpia desde atrás, combinación rápida y definición precisa de Mbappé tras una secuencia que incluyó a Huijsen, Camavinga, Güler y Vinícius.

Con el partido encarrilado, Vinícius fue creciendo hasta desatarse por completo. Antes del descanso, el Mónaco rozó el gol con un disparo al travesaño de Teze y una parada de Courtois a Akliouche, mientras Bellingham perdonaba el tercero tras otro servicio medido de Mastantuono.

La segunda parte confirmó el dominio blanco y la noche perfecta del brasileño. Vinícius asistió por segunda vez, esta vez a Mastantuono, que puso el balón junto al poste para culminar su gran actuación. Poco después, un centro suyo provocó el autogol de Kehrer y, ya sin freno, encontró el premio personal con un disparo colocado a la escuadra tras una larga carrera sin oposición.

El Real Madrid, que recortó a un punto su desventaja con el Barcelona en LaLiga y dio un paso firme hacia los octavos de final de la Champions, solo vio empañada la noche por una pérdida innecesaria de Ceballos que permitió el tanto del honor del Mónaco, obra de Teze.

Lejos de conformarse, el equipo blanco siguió buscando el arco rival. Tras varias ocasiones falladas, Jude Bellingham cerró la goleada y puso el broche a una victoria contundente, marcada por la reconciliación de Vinícius con el Bernabéu y la voracidad competitiva de Mbappé.

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