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JPMorgan Chase & Co. y analistas de Bank of America están recomendando a sus clientes tomar posiciones en bonos globales de Venezuela que acumulan elevados montos de intereses impagos, en una apuesta estratégica ante un eventual proceso de reestructuración de deuda.

Según el análisis de ambas instituciones, ciertos títulos, especialmente los de vencimiento más cercano, han incorporado en su precio un castigo mayor debido al volumen de “past due interest” (PDI), es decir, intereses vencidos y no cancelados. Esta situación ha generado descuentos más profundos en comparación con bonos de plazos más largos, lo que abre la posibilidad de una valorización superior si en una futura negociación se reconocen o compensan esos atrasos.

La tesis de inversión parte de la expectativa de que, en un escenario de normalización financiera y apertura a los mercados internacionales, Venezuela deba encarar una reestructuración integral de su deuda externa. En ese contexto, los instrumentos con mayor acumulación de intereses podrían beneficiarse si los términos incluyen mecanismos que premien el tiempo de espera de los acreedores o capitalicen parte de los intereses pendientes.

Venezuela mantiene su deuda en default desde 2017, lo que ha provocado años de litigios, pérdida de acceso al financiamiento internacional y una marcada depreciación de sus bonos en los mercados secundarios. Sin embargo, algunos inversionistas consideran que los cambios políticos recientes y un eventual alivio de sanciones podrían allanar el camino hacia negociaciones formales con acreedores.

Los estrategas de ambas entidades financieras advierten que la operación implica riesgos significativos, dada la incertidumbre política y legal que aún rodea al país. No obstante, sostienen que los precios actuales reflejan un escenario extremadamente negativo, lo que podría ofrecer un potencial de recuperación atractivo para perfiles dispuestos a asumir volatilidad en el corto y mediano plazo.

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