La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Irán continúa dejando un saldo devastador.
Según el Ministerio de Salud iraní, al menos 1.200 personas han muerto y más de 10.000 resultaron heridas desde el inicio de los ataques, incluyendo 198 mujeres y más de 500 menores de edad, muchos de ellos afectados por el bombardeo a la escuela de Minab.
La Media Luna Roja de Irán detalló que casi 9.700 viviendas y estructuras comerciales fueron destruidas, y la Fundación de Mártires confirmó que el número de fallecidos asciende a 1.230.
Entre las víctimas mortales figuran altos funcionarios y líderes militares iraníes, provocando contraataques con misiles y drones hacia Israel y bases estadounidenses en la región.
Desde Israel se reportan 1.929 hospitalizados, la mayoría con lesiones leves, mientras que Estados Unidos ha confirmado la muerte de seis de sus soldados.
Los ataques también han generado víctimas en países vecinos, aumentando la tensión en Oriente Próximo y el riesgo de un conflicto regional más amplio.
La comunidad internacional observa con preocupación la escalada, advirtiendo que sin medidas de mediación y control, la ofensiva podría intensificarse, generando nuevas pérdidas civiles y afectando la estabilidad política y económica en la región.
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