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La actividad emprendedora en Venezuela ha sufrido un notable descenso, por el agotamiento del autofinanciamiento de quienes trabajan por cuenta propia en el país. De 2,7 millones en 2024, el número de emprendedores cayó en 2025 a 1,4 millones, lo que representa la deserción, en un año, de 1,3 millones de estos empresarios minoristas.

Así lo refiere el informe del Monitor Global de Emprendimiento (GEM, en inglés) Venezuela 2025, que elaboraron en conjunto el Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa) y la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab).

El profesor de la Ucab e investigador del GEM, Luis Lauriño, durante la presentación del informe, expuso el desolador contexto de la actividad emprendedora en Venezuela.

El investigador sostuvo que el modelo de emprendimiento basado en la subsistencia, popularmente conocido como “emprender para comer”, ha alcanzado su límite de resiliencia y se encuentra en una fase de agotamiento estructural.

Así, destacó que la caída de la Actividad Emprendedora Temprana (TEA, en inglés), del 11,7 % al 7,7 % en un año (de 2024 a 2025), representa la salida de 1,3 millones de emprendedores venezolanos.

Al analizar el bienio 2023-2025, la pérdida masiva asciende a unos cinco millones de personas que emprendían, una magnitud que Lauriño ilustró de manera impactante al afirmar que equivale a «prácticamente despoblar el estado Zulia».

En este sentido, detalla, con base en el informe, que la tasa TEA en 2023 era de 22,7 por ciento, que entonces representaba una fase de relativo rebote u optimismo post-pandemia.

Un año después, comenzó la caída de la TEA: en 2024, bajó a 11,7 %, que significó el inicio de la contracción estructural, y en 2025, a 7,7 %, el mínimo histórico registrado desde 2003.

Una deserción forzada

Lauriño no considera como retiro voluntario la salida de los emprendedores, lo ve como una “deserción forzada” de todo el sistema. A su juicio, quienes emprenden se ven obligados a abandonar sus iniciativas por cuanto enfrentan barreras de sostenibilidad insalvables que han transformado el ecosistema en un “embudo roto”.

Un 77,8 % de la actividad emprendedora se encuentra en etapa naciente, sin pagar salarios aún, con apenas 0 a tres meses de ejercicio, un indicador de un sistema trata de reiniciarse, pero no logra madurar: eso es lo que se conoce como “embudo roto”, precisa el informe.

El expositor dijo que el agotamiento definitivo de los ahorros familiares, que sostenían el inicio de los negocios, figura como una de las causas de la deserción de emprendedores.

Sin acceso al crédito bancario (que representa apenas el 2,7% del PIB) y ante una caída del 25% en las remesas durante 2025, el emprendedor ya no tiene fuentes de capital para mantenerse operativo”, apunta.

Otros factores de la caída de la actividad emprendedora en Venezuela, expuestos por el investigador, son el “fin del espejismo de recuperación”, la migración y la asfixia y “enanismo empresarial”.

Al desglosar estas causas, resaltó que el “fin del espejismo” se caracteriza por un ciclo de “rebote económico” entre 2021 y mediados de 2024. Sin embargo, agrega que el retorno a una inflación de tres dígitos (475 % en 2025, según el BCV), la devaluación constante y la caída del poder adquisitivo han destruido la planificación de los costos de emprendimientos.

Sobre la migración, muchos jóvenes venezolanos han optado por marcharse del país y quienes emprenden tienen edades entre 18 y 44 años, un 74 %, según el informe. Además hay miedo al crecimiento y por ellos muchos negocios prefieren mantenerse pequeños e informales para evitar una carga tributaria y burocrática que puede absorber hasta el 80 % de las utilidades brutas en el proceso de formalización, afirmó Lauriño.

El informe esboza que apenas un 1,9 por ciento de los emprendimientos se encuentran establecidos, lo que mantiene al país en niveles de sostenibilidad empresarial más bajos del mundo.

El estudio hace mención de un muy bajo Índice Nacional de Contexto Emprendedor que ostenta Venezuela, de 3,23, ocupando el penúltimo puesto, para superar únicamente a Angola, que tiene un índice de 3,05.

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