Cuba se prepara para apagones prolongados en todo el país este martes, que podrían dejar sin electricidad simultáneamente a más del 64 % del territorio, un récord histórico según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE). La situación se produce en medio de una profunda crisis energética que se viene agravando desde mediados de 2024.
La UNE prevé que durante el horario de mayor demanda, en la tarde-noche, la generación alcanzará 1.134 megavatios (MW), mientras que la demanda máxima será de 3.100 MW, dejando un déficit de 1.966 MW. Para evitar apagones desordenados, la afectación real se calcula en 1.996 MW. Actualmente, seis de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio por mantenimiento o averías, incluidas dos de las tres más grandes, responsables de cerca del 40 % del mix energético del país.
El déficit energético se ha visto agravado por la interrupción de la generación distribuida, otra fuente que aporta alrededor del 40 % de la electricidad, que lleva cuatro semanas paralizada debido al bloqueo petrolero estadounidense. La orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en enero de 2026 impide que otros países envíen crudo a Cuba y limita el acceso de la isla a combustibles desde Venezuela y terceros países, según denuncia el gobierno cubano.
El impacto de la crisis se extiende más allá de la electricidad. La venta minorista de diésel ha sido interrumpida, la gasolina se raciona severamente, no hay queroseno disponible para vuelos comerciales y los servicios públicos han sido reducidos a lo esencial. Aerolíneas internacionales, como Air Canada, han cancelado vuelos a Cuba debido a la falta de combustible, afectando también al turismo, una de las principales fuentes de ingresos del país.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, anunció un paquete de medidas de emergencia para garantizar la operación mínima del país, incluyendo la priorización de teletrabajo, ajustes de horarios laborales y limitación de servicios estatales.
Mientras tanto, los apagones diarios continúan afectando la economía, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020, y han sido detonante de varias de las principales protestas sociales en los últimos años.
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