En este sentido, afirmó que «los procesos que deben darse en Venezuela son de negociación» y criticó que haya personas que hablan con ligereza «de la guerra, de las intervenciones militares, sin medir las consecuencias».
«Lo primero es que yo estoy en Venezuela, no estoy viendo las cosas desde fuera de nuestras fronteras. Hay normas internacionales, la carta de Naciones Unidas. El mundo necesita reglas y, además, en lo personal, soy antiguerra», señaló.
Manifestó ser un creyente de los procesos: «la política es el arte de la negociación. Creo en las negociaciones y en que todos los esfuerzos siempre deben evitar la guerra. No hay guerras buenas, todas son malas. Es mi posición y no tengo temor a expresarla públicamente».
A su juicio, «pedirle a un país que entre en la inacción (en los procesos electorales), vendiendo la idea de que aquí viene una solución desde Estados Unidos y aquí nadie debe hacer nada porque ya vienen los barcos, es jugar con la esperanza de los venezolanos».
Asimismo, aseguró que ningún líder político ha dividido a la oposición: «la oposición en todos estos años se ha dividido con la abstención. Es la abstención, la nada, la que divide a la oposición».
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