El director de la Asociación Latinoamericana de Petróleo en Texas, Alejandro Terán, aseguró que la intensificación del conflicto con Irán y las tensiones en el Estrecho de Ormuz podrían provocar un reordenamiento del mercado energético global. En ese contexto, advirtió que Venezuela podría asumir un rol estratégico como proveedor alternativo, siempre que se levanten las sanciones y se concrete un acuerdo energético que permita aumentar la producción nacional.
En ese sentido, Terán señaló que la actual coyuntura internacional exige prudencia y visión estratégica. “Tenemos que tener cuidado con Irán”, expresó durante su participación en el programa Primera Página de Globovisión, al referirse a las implicaciones que podría tener una escalada mayor en Medio Oriente.
De acuerdo con su análisis, más allá del componente militar o nuclear, el trasfondo del conflicto es eminentemente energético. Por consiguiente, cualquier alteración en la región impacta de manera directa los precios del crudo y el equilibrio del mercado global.
Al mismo tiempo, explicó que este escenario encuentra a Venezuela en una etapa de recuperación económica. “Nos agarra saliendo de terapia intensiva”, afirmó, al describir el proceso de rehabilitación de la industria petrolera tras años de restricciones y caída en la producción. A diferencia de crisis anteriores en la región -cuando el país producía entre dos y tres millones de barriles diarios-, la capacidad actual es más limitada, aunque con potencial de crecimiento.
En este contexto, destacó la experiencia adquirida por el sector en tiempos complejos. Según indicó, operar en medio de dificultades ha fortalecido la capacidad técnica y gerencial, lo que podría convertirse en una ventaja en un escenario de mayor demanda.
Por otra parte, Alejandro Terán sostuvo que un eventual cierre o afectación prolongada del Estrecho de Ormuz tendría consecuencias directas sobre China e India, principales compradores del crudo que transita por esa vía estratégica.
“El gran perdedor en este momento es una posible salida de Irán del mercado energético, y evidentemente China y la India”, afirmó.
En consecuencia, añadió que Estados Unidos también se vería obligado a redefinir su estrategia energética. Si Irán reduce su presencia en el mercado, Washington necesitaría proveedores alternativos estables. Es allí donde, según su planteamiento, Venezuela podría reposicionarse como actor relevante dentro del tablero energético mundial.
No obstante, aclaró que ese escenario dependerá del levantamiento de sanciones y del acceso a financiamiento internacional.
“Hay que levantar las sanciones para que la banca entre y podamos incrementar la producción”, subrayó.
El director de la asociación Latinoamericana de petróleo en Texas, Alejandro Terán, proyectó que la coyuntura podría traducirse en una bonanza petrolera de cinco o seis años. Sin embargo, advirtió que el país debe evitar repetir errores del pasado, cuando altos ingresos no se tradujeron en estabilidad económica sostenida. En esta nueva etapa, concluyó, la participación del sector privado será clave para transformar la oportunidad geopolítica en desarrollo real.