En el cierre del ciclo, que comenzó el 3 de marzo y se llevó a cabo en San José del Guaviare (sur), las dos delegaciones se comprometieron a “atender positivamente las propuestas transformadoras e incluyentes y las demandas de una participación efectiva, pluralista, de respeto a la autonomía y derechos de las organizaciones, liderazgos, comunidades y pueblos”.
“El desafío de todos es que nos juntemos a transformar esos territorios, respetando y comprendiendo a las comunidades”, aseguró el consejero comisionado para la paz, Otty Patiño, a través de una llamada durante el acto de clausura, donde aseguró que las propuestas de estas transformaciones no deben venir del Estado ni de los actores armados “sino fundamentalmente las necesidades que plantean la gente en el territorio”.
Así, entre los siete documentos aprobados por la mesa, hay dos que contienen los acuerdos sobre transformaciones territoriales en los departamentos de Caquetá, Meta y Guaviare (centro-sur) y para la región del Catatumbo (noreste).
En el comunicado final firmado por el Gobierno y el EMC también explicaron que se presentó un balance del cese al fuego bilateral que ambos tienen vigente y se evaluó “el cumplimiento de las reglas, compromisos y acuerdos” relativos al mismo y visibilizaron la “necesidad de medidas especiales para atender a situaciones críticas y a demandas de la población”.
FUENTE: EL SIGLO
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