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Los hombres, identificados como Jesús Fermín (56), Robert Cedeño (40) y Jhon Marín (26), fueron avistados al mediodía de este lunes en las inmediaciones de la isla de Tuja, parroquia Choroní, y trasladados de urgencia al ambulatorio local con severos cuadros de deshidratación.

Según el relato de los propios sobrevivientes, la travesía comenzó en el puerto de Porlamar, isla de Margarita (estado Nueva Esparta), con rumbo desconocido. Sin embargo, a pocas millas de la costa, el motor de la pequeña embarcación presentó fallas mecánicas que derivaron en su hundimiento.

Desde entonces, los tripulantes quedaron a la intemperie, expuestos al sol implacable y sin acceso a agua potable, alimentándose únicamente de lo poco que pudieron rescatar y de la lluvia caída en algunos días.

El hallazgo se produjo gracias al aviso de pescadores que transitaban la zona, quienes de inmediato dieron parte a las autoridades. En cuestión de minutos, un dispositivo de salvamento movilizó a funcionarios de la Alcaldía del Municipio Girardot, de la Gobernación del estado Aragua, efectivos de la Guardia Nacional y el persona de Guardacosta de Puerto Cabello, con el apoyo logístico de los lancheros de Choroní, que conocen cada recodo de la costa.

«Fue un trabajo coordinado y rápido. Los muchachos estaban en estado crítico, pero conscientes. Lo primero fue hidratarlos y estabilizarlos para trasladarlos», declaró un portavoz de los cuerpos de rescate, quien destacó la valentía de los pescadores locales como pieza clave en el operativo.

Tras ser puestos en tierra firme, los tres hombres fueron ingresados de emergencia en el Ambulatorio de Choroní, donde un equipo médico les aplicó suero y realizó evaluaciones integrales.

Los diagnósticos preliminares indican deshidratación extrema, quemaduras solares y signos de agotamiento físico, aunque ninguno reviste peligro inminente de muerte. Se espera que en las próximas horas, una vez estabilizados, puedan ser trasladados a un centro de mayor complejidad para continuar con su recuperación y finalmente reencontrarse con sus familiares, quienes ya han sido notificados.

Las autoridades locales han abierto una investigación para determinar con precisión las causas del siniestro y verificar las condiciones de la navegación. Por ahora, el alivio y la gratitud inundan el pequeño puerto de Choroní, donde los pescadores no dudan en calificar el desenlace como «un milagro» después de más de una semana de incertidumbre en alta mar.

 

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