A más de un mes del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, familiares de las víctimas expresan su preocupación por el uso de maquinaria pesada en las labores de remoción de escombros en La Guaira, al considerar que podría dificultar la recuperación e identificación de los cuerpos de sus seres queridos.
En la zona cero continúan dos tipos de operaciones: la remoción de estructuras colapsadas para facilitar el trabajo de los rescatistas y el retiro definitivo de edificaciones destruidas. Sin embargo, cuando las máquinas localizan restos humanos, las labores se detienen para permitir la recuperación de los cuerpos.
Pese a ello, algunos familiares consideran que el empleo de excavadoras y equipos pesados pone en riesgo la posibilidad de encontrar a sus desaparecidos en condiciones que permitan su identificación.
«Ahorita la gente del Ministerio de Obras Públicas está demoliendo con las máquinas, porque para ellos es más fácil demoler que ayudar. Esas máquinas remueven los escombros y sacan a la gente por partes», declaró Gabriela Pérez, vecina de la zona afectada, en declaraciones recogidas por Radio Francia Internacional (RFI).
Yorman Antonio, quien perdió a su hijo durante el sismo, aseguró que no permitirá que la maquinaria intervenga en el área donde cree que permanecen los restos de su familiar.
«Yo, por lo menos, no voy a permitir que una máquina de esas me lo demuela con los escombros», afirmó.
Mientras avanzan las labores de remoción, la incertidumbre sigue marcando a cientos de familias. El Gobierno venezolano aún no ha publicado una cifra consolidada de personas desaparecidas, aunque se estima que miles permanecen bajo los escombros.
También persisten interrogantes sobre casos como el de Cristina Margarita Ramos, quien fue rescatada con vida el 25 de junio y trasladada a un hospital, pero cuyo paradero continúa siendo desconocido.
Para muchos, la espera se ha convertido en una carga emocional. «Un mes y no sabemos nada de mi papá y mi hermana. No hay rastro de ellos. Solo pido una luz, un camino, para despedirlos», expresó Javirson Mirabal.
Otros intentan afrontar el duelo mientras esperan respuestas. «Ha sido un proceso muy duro. Me ha costado mucho asimilarlo y todavía trato de entender que mi mamá ya no está», relató Yoglismar Sánchez.
La tragedia ocurrida en La Guaira continúa dejando profundas secuelas entre las familias afectadas, que mantienen la esperanza de recuperar a sus seres queridos y darles una despedida digna.
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