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Valencia, 17 de febrero de 2026-. Trabajadores del sector salud exigieron que autoridades prioricen un ajuste salarial y mejoras laborales. La crisis sanitaria durante transición política venezolana marca la realidad diaria del personal médico, que enfrenta carencias pese a los cambios políticos recientes.

Carmen*, enfermera del Hospital Universitario de Caracas, limpia sus lentes tras una guardia de doce horas. Para ella, la incertidumbre política no resuelve problemas inmediatos como salarios insuficientes o falta de medicinas.

El Hospital Universitario de Caracas es uno de los principales centros públicos del país. Allí se atienden casos complejos que aumentan la carga laboral del personal sanitario.

Mientras la conversación pública gira alrededor del escenario político y el futuro del gobierno, trabajadores señalan que la crisis sanitaria durante transición política venezolana sigue afectando su rutina diaria.

Valencia, 17 de febrero de 2026-. Trabajadores del sector salud exigieron que autoridades prioricen un ajuste salarial y mejoras laborales. La crisis sanitaria durante transición política venezolana marca la realidad diaria del personal médico, que

La falta de insumos básicos y la escasa inversión han sido problemas persistentes durante más de una década. Organizaciones gremiales advierten que cualquier proceso de cambio debe priorizar el sistema de salud.

Los trabajadores sanitarios piden a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, respuestas urgentes. Reclaman ajustes salariales acordes con la canasta básica y el fin del sistema de bonificaciones sin impacto en prestaciones.

Según Carmen, “la fe en un cambio de gobierno es mucha, pero seguimos en la misma situación”. Añade que necesitan soluciones concretas, no promesas.

Médicos especialistas afirman que muchos mantienen hasta tres empleos para cubrir gastos básicos. Esta situación impacta directamente la calidad de atención y la salud mental del personal.

El Ejecutivo anunció el plan “Salud y Vida 2026” para mejorar infraestructura hospitalaria. Sin embargo, la Academia Nacional de Medicina señala que el presupuesto sanitario representa apenas el 1,5 % del PIB.

La crisis de personal se ha agravado por la emigración. La Federación Médica Venezolana calcula que unos 42.000 trabajadores sanitarios abandonaron el país hasta 2023.

El Colegio de Enfermería del Distrito Capital indicó que el 60 % de las enfermeras dejó sus puestos hasta inicios de 2026. La mayoría emigró o cambió de sector laboral.

Salarios, deudas y condiciones laborales

En la crisis sanitaria durante transición política venezolana, los salarios siguen siendo uno de los principales reclamos. Un profesional de enfermería nivel I recibe un sueldo base de 246 bolívares, congelado desde marzo de 2022.

Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras del Distrito Capital, asegura que la política de bonificación redujo el poder adquisitivo. Según afirma, la reconstrucción del sistema debe empezar por restituir salarios dignos.

El Estado mantiene una deuda significativa con el personal sanitario por beneficios laborales acumulados. Incluyen primas por antigüedad, profesionalización y dotación de uniformes.

Contreras propone auditar esos pasivos y establecer un cronograma verificable de pagos. “No hablamos de beneficios discrecionales, sino de derechos adquiridos”, señaló.

Impacto de políticas laborales y desafíos futuros

Gremios critican el Memorándum 2792, aprobado en 2018, por reducir derechos laborales históricos. También cuestionan el instructivo presupuestario aplicado en 2022 por limitar beneficios.

Jaime Lorenzo, director de Médicos Unidos de Venezuela, afirma que ejercer medicina se ha convertido en un sacrificio económico. Muchos profesionales pagan transporte y alimentación durante guardias con su propio dinero.

Un médico residente recibe alrededor de 23 dólares mensuales, complementados con bonos sin incidencia legal. Estos pagos no cuentan para pensiones ni seguridad social.

Especialistas recuerdan que formar a un cirujano puede requerir más de 20 años de educación. La salida de profesionales representa una pérdida importante de capital humano.

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