El presidente cubano, Miguel Díaz‑Canel, afirmó este jueves que La Habana estaría abierta a entablar conversaciones con Estados Unidos siempre que se den “sin presiones ni condiciones” y desde una postura de igualdad y respeto a la soberanía cubana. Díaz‑Canel hizo estas declaraciones durante una rueda de prensa inusual, en la que respondió a preguntas tanto de medios nacionales como internacionales, en un contexto de crecientes tensiones con la administración de Donald Trump.
Díaz‑Canel no confirmó que exista un diálogo formal en curso, pese a publicaciones de algunos medios sobre posibles contactos, y subrayó que cualquier negociación debe cimentarse en el respeto a la independencia y la autodeterminación de Cuba, sin “injerencia en nuestros asuntos internos”.
El mandatario explicó que las conversaciones podrían abordar diversos temas, incluyendo migración, seguridad, combate al narcotráfico, terrorismo, medio ambiente y cooperación científica, con el propósito de construir una relación civilizada entre vecinos y que genere beneficios recíprocos.
No obstante, Díaz‑Canel también destacó que su gobierno ha diseñado un plan de preparación para la defensa ante lo que describió como una creciente agresividad por parte de Washington, reafirmando que la protección de la soberanía es un deber ante cualquier amenaza.
Estas declaraciones se producen en medio de una crisis energética agravada por la interrupción del suministro de petróleo venezolano tras la captura en enero del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, así como de anuncios de medidas de presión dirigidas a bloquear envíos de crudo hacia la Isla. Cuba depende de importaciones para cerca de dos tercios de sus necesidades energéticas, y la escasez ha generado apagones prolongados y largas colas en estaciones de servicio.
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