El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha adoptado una postura de firmeza institucional frente a las recientes declaraciones de Donald Trump sobre un posible control estadounidense de la isla. Durante una comparecencia oficial este martes, el mandatario instó a la población a mantener la calma, pero a prepararse con rigor ante cualquier escenario de inestabilidad.
Nielsen subrayó que, aunque el uso de la fuerza no es el desenlace más probable, la retórica proveniente de Washington obliga a las autoridades locales a no descartar ninguna posibilidad y a blindar la seguridad del territorio.
Para gestionar esta situación de incertidumbre, el Gobierno groenlandés ha anunciado la creación de un grupo de trabajo especializado en resiliencia civil. Este organismo tendrá la misión de asesorar a los residentes sobre cómo afrontar posibles interrupciones en los suministros o en la vida cotidiana derivadas de la tensión geopolítica. Entre las primeras medidas anunciadas se encuentra la difusión de guías prácticas que recomiendan a las familias contar con reservas de alimentos y artículos de primera necesidad para un periodo mínimo de cinco días.
Nielsen ha sido enfático al recordar que Groenlandia no se encuentra aislada, resaltando su posición estratégica dentro de la estructura de la OTAN. El primer ministro advirtió que cualquier intento de escalada militar en el Ártico tendría repercusiones globales inmediatas, afectando la estabilidad de todo el hemisferio norte. En este sentido, reafirmó la importancia de estrechar lazos de cooperación con Dinamarca y los aliados de la Unión Europea para formar un frente común contra las pretensiones de anexión.
Crisis diplomática y respuesta coordinada de Europa
La hostilidad de la administración estadounidense hacia la integridad territorial danesa ha provocado una fractura sin precedentes en las relaciones transatlánticas. La tensión ha escalado tras los recientes movimientos de Donald Trump contra Venezuela y las amenazas contra México, Colombia y Cuba, lo que ha generado una desconfianza profunda en el seno de la OTAN sobre el respeto a la soberanía de los aliados.
Este clima de confrontación ha llevado a varios países europeos a desplegar contingentes en la isla para realizar maniobras conjuntas, reforzando la presencia defensiva en la región ártica.
La reacción de la Casa Blanca ante estos ejercicios de defensa no se ha hecho esperar, optando por una política de represalias económicas directas. Trump anunció la imposición de aranceles del 10 % a los productos de las naciones participantes a partir de febrero, con la amenaza de elevarlos al 25 % en el mes de junio.
Desde Alemania, el vicecanciller Lars Klingbeil ha calificado las acciones de Trump como un exceso que sobrepasa todos los límites diplomáticos aceptables entre aliados históricos.
Interrogado sobre hasta dónde está dispuesto a llegar para cumplir con su deseo de anexar a Groenlandia a EEUU, Donald Trump contestó: «Ya lo descubrirán».
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