Diversas rutas empleadas por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia para enviar cocaína hacia el extranjero, entre ello, pasando por suelo venezolano, quedaron expuestas con la destrucción de un complejo cocalero compuesto por tres infraestructuras, que harían parte de las finanzas ilícitas del Frente Camilo Torres Restrepo del ELN, detectado en la vereda Quebrada Seca, del municipio de Río de Oro, en Cesar.
Mediante información de inteligencia, expuesta por el diario colombiano El Tiempo, se constató que este enclave cocalero tenía una capacidad de producción mensual de una tonelada y media de droga y estaba avaluado en 5.153 millones de pesos.
La droga era movilizada desde el Catatumbo, atravesando la serranía del Perijá hasta el estado Zulia, en Venezuela. Desde esa zona era transportada al lago de Maracaibo y, posteriormente, enviada al mar Caribe, desde donde continuaba su tránsito hacia México y, finalmente, hacia Estados Unidos y China.
Esta información guarda relación con informes de inteligencia conocidos por este diario a inicios del año, en los que se describe cómo el ELN convirtió al Zulia en uno de sus principales enclaves en territorio venezolano.
Desde el punto de vista territorial, el estado concentra variables que explican su uso como retaguardia. La serranía del Perijá ofrece continuidad del relieve y pasos naturales; el lago de Maracaibo aporta conectividad fluvial y salida al mar; y la cercanía con La Guajira y Norte de Santander articula rutas terrestres hacia Colombia.
En ese entorno, la dispersión de asentamientos reduce la exposición directa y facilita el tránsito por trochas, ríos y caños.
La estructura territorial y de movilidad del ELN se extiende a lo largo de varios corredores estratégicos del país, de acuerdo con la simbología operacional utilizada por la Fuerza Pública para identificar su presencia y sus vínculos con economías ilícitas.
El Tiempo expuso un mapa operacional que ubica al grupo armado en zonas del nororiente, noroccidente y sur del territorio nacional, con énfasis en áreas rurales y fronterizas.
En el nororiente del país, como se ha señalado, la presencia del grupo armado se concentra en la región del Catatumbo y en zonas limítrofes con Venezuela, incluida La Guajira, desde donde se articulan corredores de movilidad que conectan con el Caribe. Estos trayectos facilitan el tránsito de insumos, personal y cargamentos ilícitos, aprovechando ríos principales y pasos fronterizos de difícil control.
Hacia el centro y occidente del país, la simbología señala enclaves del ELN en departamentos como Antioquia, Chocó y zonas cercanas al Magdalena Medio. En estos territorios se identifican rutas fluviales y terrestres que comunican con el Pacífico y el Caribe, integrándose a circuitos más amplios de salida de droga hacia el exterior.
En el sur del país, el mapa operacional ubica presencia del grupo en áreas cercanas a Putumayo y corredores que enlazan con Ecuador y Brasil. Estas rutas permiten la conexión con otros puntos de producción y tránsito, consolidando un esquema de movilidad que cruza varias regiones y fronteras internacionales.
Según la representación gráfica, los corredores asociados al ELN se superponen con ríos estratégicos y ejes de transporte que desembocan en el Caribe y el Pacífico, desde donde se proyectan rutas hacia Centroamérica, Norteamérica y otros mercados internacionales.
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