Más allá de los pronósticos y de las dificultades que parecían rodearlo, el presidente de Argentina, Javier Milei, logró un respaldo clave en las elecciones legislativas de este domingo. Su partido, La Libertad Avanza (LLA), se consolidó como principal fuerza con más del 40% de los votos a nivel nacional, garantizándole un mayor margen de maniobra para avanzar con su plan de ajuste económico.
Y lo hizo pese a la derrota en las elecciones provinciales de Buenos Aires en septiembre, que había puesto en duda su capacidad para mantener la estabilidad del dólar y conservar apoyos políticos. En contraste, la coalición opositora Fuerza Patria, que reúne al peronismo y sus aliados, y que auguraba un mejor resultado, quedó en segundo lugar con cerca del 30% de los votos.
No obstante, la participación electoral fue la más baja en un comicio legislativo nacional desde el regreso de la democracia en 1983. Solo votó el 67,9% del padrón: más de 11,5 millones de argentinos decidieron no acudir a las urnas, reflejando un clima de apatía y desconfianza política.
La baja participación podría haber estado influida por los escándalos y denuncias de corrupción que rodean al presidente y a algunos de sus colaboradores, incluida su hermana Karina Milei, así como por el vínculo de su principal candidato en la provincia de Buenos Aires, José Luis Espert, con un narcotraficante, situación que lo obligó a retirarse de la campaña, aunque su rostro seguía figurando en las boletas este domingo.
Un Congreso más dócil para Milei
El resultado fortalece la capacidad del Gobierno para avanzar proyectos de ley que quedaron estancados en sus primeros dos años de gestión, durante los que debió tejer alianzas con otros partidos para impulsar sus reformas.
En el Congreso, LLA, que tenía en juego ocho bancas, obtuvo 64 y ahora alcanzará un total de 93 escaños. Por su parte, Fuerza Patria puso en juego 48 bancas de diputados y consiguió renovarlas. Sumadas a las 53 que mantiene, tendrá un bloque de 101 legisladores. Si bien Fuerza Patria lidera en número de escaños, este nuevo mapa de fuerzas acerca a Milei a su objetivo de contar con el tercio de diputados necesario para blindar sus decisiones y frenar eventuales bloqueos opositores.

Milei celebró junto a su equipo el resultado, donde se impuso ante Fuerza Patria, partido del peronismo.
La semana pasada, el propio presidente había indicado que buscaba lograr este tercio para sostener sus proyectos de reforma y contrarrestar los intentos de la oposición de bloquear decretos presidenciales. Sin embargo, en el Senado el panorama es un poco más desafiante.En esa cámara, LLA se impuso en seis de las ocho provincias que elegían representantes, obteniendo 20 legisladores frente a los 28 del peronismo.
A pesar de este impulso en las elecciones legislativas, los expertos advierten que Milei aún necesita cortejar aliados políticos para impulsar su agenda. “Esta victoria es necesaria, pero no suficiente para mantener el control del Congreso”, declaró el consultor Sergio Berensztein a la agencia de noticias AFP. “El gobierno debe construir una coalición amplia y eficaz con fuerzas afines”.
En este contexto, la alianza con el PRO, partido de derecha del expresidente Mauricio Macri, será clave para garantizar la gobernabilidad. Ambos líderes se reunieron varias veces antes de las elecciones, logrando un acercamiento tras un período de distanciamiento.
Golpe al peronismo
Para el peronismo, la derrota fue especialmente dura en la Provincia de Buenos Aires, su principal bastión. La lista de LLA encabezada por Diego Santilli obtuvo un 41,53%, superando por un estrecho margen a la de Fuerza Patria, que logró 40,84%.
El partido de Milei revirtió así en la provincia con mayor cantidad de votantes del país el resultado de septiembre, cuando el oficialismo local había ganado por 14 puntos. “Se equivoca Milei si festeja este resultado, cuando seis de cada diez argentinos no están de acuerdo con su modelo”, declaró el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
Motosierra y mercados: lo que viene más allá del Congreso
Ahora, para el Gobierno llega el momento de rearmarse. Milei buscará impulsar nuevas reformas estructurales en la economía: aspira a un nuevo régimen impositivo y a una profunda modificación de las leyes laborales, según sus propias declaraciones y las de miembros de su partido.
Por otro lado, la agenda inmediata está marcada por los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, las tensiones internas en el gabinete, las alianzas con otros partidos y la evolución de la relación económica con Estados Unidos, en un país donde el dólar es percibido por muchos como una especie de “obsesión”.
En los días previos a las elecciones, Milei recibió un respaldo explícito del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien prometió apoyo político y financiero. Washington habría acordado un swap, es decir, un mecanismo de intercambio de monedas por hasta 20.000 millones de dólares, con intervención del Tesoro estadounidense en el mercado cambiario argentino. El auxilio, sin embargo, estaba condicionado al triunfo electoral de LLA.
Trump celebró el resultado con entusiasmo: “Felicitaciones al presidente Javier Milei por su aplastante victoria en Argentina. ¡Está haciendo un trabajo maravilloso! Nuestra confianza en él ha sido justificada por el pueblo de Argentina”, publicó en su red social Truth Social. Más tarde, agregó: «Fue un gran vencedor y tuvo mucha ayuda nuestra. Tuvo mucha ayuda, yo le di un respaldo, un respaldo muy fuerte».
Por otro lado, en las primeras horas posteriores a conocerse el resultado, el dólar se desinfló y los mercados reaccionaron con alivio: aumentó la demanda de acciones y bonos argentinos, mientras cayeron los valores en pesos de los criptoactivos vinculados al dólar. Las empresas nacionales también registraron aumentas en Wall Street.
En este contexto, el triunfo de LLA descomprime la presión especulativa que buscaba protegerse ante una eventual devaluación si el peronismo ganaba. El equipo económico gana oxígeno para sostener el esquema de bandas cambiarias y recuperar la confianza de los mercados tras semanas de inestabilidad.
Ahora bien, el apoyo en las elecciones legislativas no garantiza estabilidad social. La euforia del partido de Milei –que promete más y más ajuste, en lo que llama la “motosierra” por sus recortes a los gastos del Estado– contrasta con un país en recesión, que alcanzó altísimos niveles de pobreza e informalidad, además de despidos, recortes en subsidios y una caída sostenida del consumo.
Desde su llegada al poder en diciembre de 2023, Milei ha sostenido que la oposición frenaba sus iniciativas en el Congreso, por lo que no podía avanzar plenamente con su programa de ajuste prometido. Tras las elecciones de este domingo, parece haber ganado margen para hacerlo.
Queda por ver cómo lo hará y qué impacto tendrá en la vida cotidiana de los argentinos, en un país que sigue esperando señales de recuperación más allá de los porcentajes, los índices y los movimientos del mercado, que pocas veces se traducen en algo concreto a la hora de sentarse a la mesa, pagar el alquiler o afrontar el día a día.
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