El senador republicano Lindsey Graham, en entrevista con el programa Face the Nation del canal CBS News, dijo que el presidente Donald Trump le había comunicado que planeaba informar a los miembros del Congreso sobre “posibles operaciones militares contra Venezuela y Colombia”. Según el congresista, el mandatario tiene previsto llevar a cabo operativos terrestres.
“El presidente Trump me dijo ayer que planea informar a los miembros del Congreso, cuando regrese de Asia, sobre posibles operaciones militares futuras contra Venezuela y Colombia. Así que habrá una sesión informativa en el Congreso sobre una posible expansión desde el mar hacia tierra. Apoyo esa idea”, dijo este domingo.
Las declaraciones de Graham se dan dos días después de que Estados Unidos anunciara el envío del portaaviones Gerald R. Ford al mar Caribe para reforzar su estrategia militar contra los cárteles de la droga de América Latina, que —según Washington— pretenden transportar cargamentos ilícitos hacia su territorio. Desde septiembre, Washington ha ejecutado un total de diez bombardeos a embarcaciones con presuntos ‘narcoterroristas’ a bordo en el Atlántico y el Pacífico, con un saldo de 43 muertos.
Por su parte, el senador demócrata Rubén Gallego dijo este 26 de octubre en el programa Meet the Press de NBC que las operaciones que ha llevado a cabo la administración Trump en las últimas semanas son “asesinatos”, afirmaciones que fueron refutadas por Graham durante la entrevista con CBS News.
“El senador Gallego, en otra cadena, acusa al presidente Trump y a nuestro ejército de cometer asesinato al atacar estos barcos de drogas. A nuestros hombres y mujeres uniformados, ustedes no están asesinando a nadie. Están haciendo que Estados Unidos sea más seguro al perseguir a los narcoterroristas. Están siguiendo órdenes legales”, aseguró.
Según el congresista, Trump “tiene toda la autoridad del mundo” y los ataques realizados en las últimas semanas “no son asesinatos”, sino acciones para “proteger a Estados Unidos del envenenamiento por narcoterroristas de Venezuela y Colombia”.

Del total de embarcaciones atacadas, Estados Unidos reportó que dos de ellas pertenecen a la organización criminal Tren de Aragua y una está “afiliada” al Ejército de Liberación Nacional (ELN). Por su parte, el presidente Gustavo Petro afirmó que en un ataque ocurrido el 3 de octubre, distinto a los reportados del ELN y del Tren de Aragua, la lancha bombardeada tenía colombianos a bordo. Sin embargo, el Gobierno estadounidense no ha aportado pruebas que demuestren que las personas que murieron eran “narcoterroristas”.
Hace pocos días, el presidente Donald Trump envió un aviso confidencial al Congreso en el que informó que el país se encuentra en un “conflicto armado” con los cárteles de la droga, bajo el argumento de que estos “causan, de manera ilegal y directa, la muerte de decenas de miles de ciudadanos estadounidenses cada año”. Esta estrategia ha abierto la discusión sobre si los traficantes de drogas —como en los casos de las lanchas atacadas por fuerzas estadounidenses que presuntamente transportaban cargamentos, pero no se encontraban en enfrentamientos armados— deben ser considerados combatientes en una guerra, dado que su actividad causa miles de muertes anuales en territorio norteamericano.
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