Justin Bieber, de chico insolente y caprichoso a marido ejemplar

Justin Bieber, de chico insolente y caprichoso a marido ejemplar

El niño que no pudo vivir su niñez cumple hoy 28 años: “Nadie me preparó para esta vida. Fui empujado a esto a los 12 años y no sabía dónde me estaba metiendo”, se sinceró. Una historia de drogas, depresión, romances tumultuosos, escándalos, una fortuna superior a los 80 millones de dólares y el casamiento con Hailey Baldwin en 2018

Multimillonario, rodeado de escándalos y caprichos adolescentes, Justin Bieber vivió vertiginosamente durante sus flamantes y jóvenes 28 años: drogas, depresión, romances tumultuosos, parecen haber quedado atrás desde su boda con Hailey Baldwin (modelo, ex bailarina, empresaria, presentadora estadounidense y sobrina del actor Alec Baldwin), en 2018.

Justin Drew Bieber nació en Ontario, Canadá, el 1° de marzo de 1994 y fue descubierto por casualidad a los 13 años por el ex ejecutivo de la industria musical, Scooter Brown. Su madre grabó un video durante un certamen de jóvenes talentos y lo subió a la plataforma YouTube. Una vez que Brown fue su manager, Justin Bieber se convirtió en una de las personalidades más seguidas en las redes y controvertidas de la industria de la música y el entretenimiento.

Se crio solo junto a su madre, Pattie Mallette, quien dio a luz a sus 18 años y debió trabajar en varios oficios y empresas, obteniendo muy baja remuneración para mantener el hogar. Su padre, Jeremy Bieber, era un carpintero que se había casado con otra mujer con quien tuvo otros dos hijos. Tiempo después reunió a Justin con el también cantante Usher, en Atlanta, Estados Unidos, donde firmarían un contrato con el sello discográfico Raymond Braun Media Group (RBMG) y otro con Island Records.

A los 15 años sacó su primer sencillo One Time, tema que con la velocidad de la luz ocupó las primeras posiciones de los éxitos en más de diez países. El lanzamiento fue seguido por el álbum My World, que recibió críticas muy alentadoras y una certificación de platino por la RIAA. Justin Bieber ya había subido al podio de las estrellas juveniles. En 2011, el videoclip oficial de Baby se convirtió en el vídeo musical más visto de YouTube de la época, con más de 300 millones de reproducciones en pocas semanas. Era el ídolo juvenil que causaba furor en sus incondicionales fans, conocidas como beliebers.

Premiado como el Artista Del Año en los American Music Awards en 2010 y nominado en la 53a entrega de los Grammy en las categorías de Mejor Artista Revelación y Mejor Álbum Pop, el cantante pronto se convirtió en uno de los artistas musicales con mayores ventas de la historia discográfica. Con millones de seguidores en Twitter e Instagram alrededor del mundo, la revista Forbes lo reconoció como uno de los jóvenes más ricos del planeta con ingresos superiores a los 80 millones de dólares.

En 2015, Bieber decidió dar un giro en su carrera: lanzó un disco más adulto, Purpose, y cambió su look. Para sus presentaciones eligió camisetas extralarges y prendas oversize, que le otorgaban un aspecto ligado a la estética rapera, deportiva y al universo adolescente. Fanático de las marcas Alexander Wang, Dries van Noten o Yves Saint Laurent, su desarrollo estético fue premiado con un contrato millonario con la firma Calvin Klein, que inmediatamente se convirtió en un sex symbol, aunque también realizó una campaña para Balenciaga.

Con tanta fama y dinero, Justin dejó la imagen angelical para involucrarse en situaciones problemáticas que pronto lo convertirían en un joven de aspecto peligroso y problemático. Sus desplantes, groserías y exabruptos siguen siendo consentidas por una industria que lo mima continuamente: sus últimos temas, Love Yourself y Company, están entre los más exitosos de su carrera. “Nadie me preparó para esta vida. Fui empujado a esto a los 12 años y no sabía dónde me estaba metiendo”, se justificó el cantante.

Sus escándalos van desde agresiones a la prensa y a su público, retrasos intolerables‚ horas de espera y desilusiones en sus shows, hasta un video con tinte sexual. En 2013 parece haber sido el peor desde el punto de vista de los errores cometidos por el ídolo juvenil. Muchas fanáticas de Toronto, Canadá se ofendieron porque Bieber habría escupido desde el balcón de su habitación en el hotel en donde se hospedaba a sus seguidores. Tras la “broma pesada”, amigos del cantante, que también estaban en el balcón, empezaron a burlarse de las fans que esperaban que su ídolo las salude, y a celebrar su grosería.

El equipo de prensa salió a negarlas acusaciones y le dijo a Us Weekly que el cantante jamás haría eso con sus seguidoras. “Justin no escupió a nadie. No había fans debajo del balcón. De hecho, antes en el día, Justin les compró chocolate caliente y les puso algo de su nueva música. Justin ama a sus fans”. Bieber también fue abucheado por su impuntualidad en un concierto de Londres.

Durante la gira Believe por Sudamérica, el cantante fue involucrado en un video con tinte sexual cuando una mujer lo filmó durmiendo desnudo. Tatiana Neves Barbosa, quién lo filmó, dijo en una nota a The Sun que Justin Bieber estaba “bien dotado” y era “bueno en la cama”. En su paso por Río de Janeiro, el cantante, supuestamente, fue visto en un prostíbulo. En este caso, fue el propio Justin el encargado de negar los rumores.

Durante su gira por Ibiza, España, el intérprete de Baby llegó a los diarios por llegar casi a los golpes con Orlando Bloom. Fuentes allegadas le comentaron a Us Weekly que la discusión comenzó porque el músico hizo comentarios sexuales sobre la ex mujer del actor, la modelo Miranda Kerr. Otros eventos que lo dejaron expuesto en los principales titulares de los medios internacionales: exceso de velocidad, alcoholismo, posesión ilegal de marihuana, cocaína, pistolas paralizantes (la encontraron en su colectivo) durante su visita a Estocolmo, amenazas a policías y a fotógrafos.

Ni hablar de las demoras al iniciar sus conciertos. Una vez, las puertas del estadio se abrían a las 6:30 y el comienzo del recital estaba previsto para las 20:30. Pero el artista nunca salió. Los fanáticos, ansiosos y furiosos, en su mayoría adolescentes acompañados por sus padres, se enfurecieron por la impuntualidad del cantante y muchos se vieron obligados a volver a sus casas.

También fue muy criticado por sus seguidores en el mundo debido a la mala relación que tuvo con Selena Gomez, que supuestamente incluyeron abuso emocional y varias infidelidades. La pareja, que se inició en 2010, con idas y vueltas, terminó en 2017. Un Justin más reflexivo se hizo cargo: “En mi anterior relación, todo se echó a perder y me volví loco y muy salvaje; fui muy imprudente. Esta vez, me tomé el tiempo para madurar y tratar de tomar las decisiones correctas. Y sí, la verdad es que me sentí mejor”, explicó la estrella del pop en el podcast de Zane Lowe, en clara alusión a su errática relación con Selena.

Bieber tuvo serios problemas en todo sentido. Con su vida, sus amores, sus seguidores. Y la lista podría seguir. Pero llegó un momento donde el cantante parece haber tocado fondo. A modo de redención, escribió en Instagram una extensa carta y publicó una foto en la que aparece rezando con Kanye West y su manager, dedicada a sus seguidores.

“Espero que aquello por lo que estoy pasando resuene en vosotros. Lo he estado pasando muy mal. Me siento súper desconectado y extraño. Siempre me recupero, así que no estoy preocupado. Solo quería dirigirme a ustedes y pedirles que recen por mí. Dios es leal y sus oraciones funcionan de verdad. Gracias. Esta es la temporada más humana que he vivido y en la que he lidiado con mis cosas de frente”. La carta continúa con más reflexiones: “Empecé a consumir drogas muy duras a los 19 y a ser abusivo en todas mis relaciones. Me volví resentido, irrespetuoso con las mujeres, y furioso. Me empecé a distanciar de todos los que me querían y me estaba escondiendo detrás de la persona en la que me había convertido”, confesó.

El pedido de ayuda llegó cuando los medios estadounidenses se habían hecho eco de una posible lucha contra la depresión por la que habría estado padeciendo el astro. Según informó US Weekly, el cantante habría estado visitando a diferentes médicos: “No quiere depender de la medicación. Está lidiando con altibajos, ansiedad, depresión e incertidumbre por el futuro”, informó el medio.

Pero después de la tormenta, todo indicaría que, al fin, llegó la calma a la vida de Justin Bieber. Para salir de la oscuridad, el cantante se refugió en la religión y tomó conciencia de que la solución a sus problemas estaba en la familia. Mientras hacía una introspección para salir del agujero negro, conoció a la modelo Hailey Baldwin y el sol volvió a iluminar su camino.

Cuando la vio en la tierna imagen de acunar a un bebé en un evento. “‘Quiero que la madre de mis hijos mire a nuestro bebé de esa manera’, pensé. Me pareció muy especial y pensé: ‘quiero eso’. Supe que me lo podría dar. Un par de meses después, se lo pregunté”, comentó feliz. Su intención era dejar de repetir los mismos errores, razón por la cual decidió ser honesto con Baldwin. Cuando empezaron a salir, el cantante le comentó que no estaba dispuesto a comprometerse. “Le dije que no estaba preparado para ser fiel y todo eso. Quería serlo, pero aún no había llegado a ese punto”, reconoció Justin.

Él no quería prometerle algo de lo que no estuviera seguro que cumpliría. En su relación con Selena hubo mucho dolor de ambas partes. “Yo le hice daño y ella me hizo daño. Y antes del tour, dejamos de hablar. Fue horrible”, recordó. Había encontrado el amor, estaba feliz. Quería casarse con Hailey. Pero antes de que entren las mariposas en su estómago, se convirtió en célibe, a la vez que intentaba dar un giro a su vida para tratar de resolver algunos problemas personales, que incluían su adicción al sexo.

La pareja planeaba una ceremonia civil seguida de una religiosa. Pero los planes cambiaron y todos se preguntaban por qué. Justin Bieber reconoció que quería mantenerse “virgen” hasta la boda, por lo que se casaron por civil en el 2018 y un año después, sería el casamiento con una hermosa fiesta. Todo indicaría que la pareja, de común acuerdo, habría decidido “esperar”’ hasta convertirse en marido y mujer.

Con una mirada puesta en el pasado, el astro pop estaba convencido de que se habría ahorrado muchos inconvenientes si se hubiera mantenido virgen hasta la boda. “Hay muchas cosas que cambiaría. No me arrepiento de nada, porque creo que aprendes de todas las cosas que te pasan y eso te convierte en la persona que eres a día de hoy. Si pudiera dar marcha atrás y no enfrentarme a todo ese dolor y esas dificultades que experimenté, probablemente me habría reservado hasta el matrimonio”, confesó a los medios.

Según el cantante, la intimidad física complica todos los vínculos amorosos. “El sexo puede confundirlo todo cuando te estás acostando con alguien. Nosotros estuvimos en esa situación, y sabemos que es cierto”, se refirió, probablemente, a la primera etapa de su historia con Hailey. “He tardado años en poder redimirme de esas decisiones tan terribles, en arreglar las relaciones rotas y cambiar esos hábitos. Por suerte, Dios me ha bendecido con gente extraordinaria que me quiere por lo que soy”, sostuvo.

“Ahora estoy navegando en la mejor etapa de mi vida: el matrimonio. Lo cual es una maravillosa y loca responsabilidad. Aprendés a ser paciente, a confiar, a comprometerte, a ser amable, humilde y todas las cosas que te hacen ser un buen hombre”, agregó.

La realidad es que cuando Hailey y Justin se casaron nadie apostaba por la prosperidad de ese matrimonio, ya que ambos eran demasiado jóvenes para tomar una decisión así de trascendente. “Me casé cuando tenía 21 años, dos meses antes de cumplir los 22, es decir: insanamente joven. De hecho, suena casi ridículo cuando lo dices en voz alta”, reconoció Baldwin en una charla con la revista Elle. “Aunque creo que para alguien como Justin o como yo es diferente. Nosotros ya habíamos visto mucho a esa edad. Ambos habíamos vivido lo suficiente como para saber que eso era lo que queríamos”, concluye.

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